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lunes, 13 de diciembre de 2010

Salamandra común


Salamandra común (Salamandra salamandra, Linnaeus, 1758).

Animal inconfundible de aspecto robusto, ligeramente comprimido que puede alcanzar los 170mm de longitud o incluso superarlos. De color negro, pardo oscuro, con la piel lisa y brillante con manchas amarillas distribuidas variando los patrones. En algunas ocasiones presenta manchas rojizas en las glándulas parotoideas y en otras partes del cuerpo. Las glándulas parotoideas son patentes de aspecto arriñonado en las que pueden observarse como puntos negros las aberturas glandulares. En algunas ocasiones se han encontrado individuos totalmente negros o albinos. El cuerpo es de sección cilíndrica, con surcos en los costados y poros glandulares que se dividen a ambos lados del cuerpo llegando hasta el principio de la cola.

El dimorfismo sexual es poco importante, los machos presentan los labios de la cloaca más patentes, cuerpo proporcionalmente más corto y miembros relativamente más largos. La cola en los machos suele ser proporcionalmente más larga.

El acoplamiento ocurre en tierra, con máximos en otoño y finales de invierno. El periodo de gestación es largo, pudiendo alcanzar los ocho meses. La salamandra es ovovivípara, desarrollándose los huevos en el interior de la hembra, para posteriormente depositar larvas formadas en entornos acuáticos. Prefiere arroyos limpios y poco caudalosos utilizando también fuentes, depósitos y abrevaderos para el ganado.



Las larvas en su alumbramiento miden entre 25mm y 35mm, variable según las condiciones ambientales. La cabeza es ancha y aplanada con branquias externas de color rosado. La cola está comprimida con cresta dorsal que se inicia aproximadamente a la mitad del cuerpo. La coloración inicialmente clara varía progresivamente hacia tonos oscuros, marrón oscuro a negro, con manchas claras difusas sobre todo en los costados. Las patas son gruesas y más bien cortas. Al salir del agua, completada la metamorfosis, suelen medir entre 6 a 7 cm.

Vídeo sobre la salamandra de NATIONAL GEOGRAPHICS.

De comportamiento fundamentalmente nocturno, pueden observarse después o durante las lluvias, días de niebla húmedos o con baja insolación. El periodo de actividad máxima incluye los meses de noviembre a febrero, condicionado por las épocas de lluvia y las temperaturas no muy bajas. En nuestra comunidad por los condicionamientos climáticos y sobre todo pluviométricos, suele estar reducida a entornos de montaña. Los días con viento o temperaturas por debajo de 3ºC permanece inactiva, prefiriendo los días invernales u otoñales con temperaturas entre 11ºC- 15ºC.


Ocupa zonas de elevada humedad, prefiriendo umbrías en bosque caducifolio, roble, castaño, y las proximidades de arroyos de aguas poco contaminadas. También zonas con vegetación arbustiva a condición de que mantengan una elevada humedad. Prefiere zonas con limitada vegetación herbácea dado que dificulta sus movimientos. Puede ocupar también zonas con reducida vegetación como espacios con vegetación alpina en Gredos o Sierra de San Pedro.

Se esconde debajo de troncos, detritus vegetales, piedras o en las galerías subterráneas excavadas por otros animales.



Su alimentación está compuesta de pequeños invertebrados, lombrices, caracoles, babosas y pequeños insectos, que captura en sus excursiones nocturnas. Es animal sedentario que no se separa mucho de su zona de refugio, salvo que las modificaciones ambientales lo fuercen.

Amenazas.

Por ser un animal toxico y con coloración aposemática tiene pocos depredadores. Entre los depredadores naturales se incluye el jabalí y algunas culebras que depredan sobre todo en animales en fase larvaria acuática con poca o ninguna toxicidad.

La verdadera amenaza son los incendios forestales debido al cambio de las especies autóctonas, alcornoque, roble, castaño por otras mucho mas pirófilas como el pino o el eucalipto, junto por supuesto la contaminación de los acuíferos o la introducción de especies piscícolas no naturales en los entornos de montaña o en las charcas para el ganado, para la práctica deportiva.

Como ejemplo de mala conducta, debido probablemente a la falta de conocimiento de los autores, en depósitos de agua para de incendios donde en años anteriores había abundancia de larvas, este año se pudo encontrar una única carpa, introducida artificialmente, que había acabado con toda la abundante puesta de salamandra y tritón.

La introducción artificial con fines deportivos o simplemente ornamentales de especies inexistentes en los recursos hídricos, carpa, tenca, trucha, gambusia, percasol, blackbas…. u otras especies animales o vegetales suele ocasionar desequilibrios que afectan a los eslabones más sensibles del ecosistema.
Todos debemos ser responsables y evitar estas prácticas o informar a otras personas que por su desconocimiento no son conscientes del importante daño que pueden causar ,si queremos conservar estas joyas de la naturaleza.

Bibliografía y Enlaces.

Distribución y situación de subespecies del Ministerio de Medio Ambiente.

Página de experto herpetólogo con información muy completa.

Anfibios y Reptiles de la Península Ibérica, Baleares y Canarias. Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López Jurado. Editorial Planeta 1999.

Fotografía.

Ejemplares fotografiado cerca de las Mestas, Hurdes, Cáceres. En Diciembre de 2010, con un temperatura ambiente de 16ºC, probablemente de la subespecie salamandra salamandra bejarae.

El ejemplar de mayor tamaño presenta una postura de defensa al haber sido molestado para sacar la fotografía.

3 comentarios:

Jata dijo...

Sencillamente asombroso. Felicidades por el post y por el blog en general.

Angelillo dijo...

Muy interesante esa postura de defensa de la salamandra. No sabía yo que adoptara esa pose... claro que hace mucho tiempo que no veo una viva. Son más frecuentes verlas aplastadas en las carreteras en las noches del otoño o la primavera. Una lástima...

Un saludo!

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

Maravillosa entrada. Mis preferidos; como cuadros irrepetibles. Aquí, en Hervás, son muy abundantes. Quizá por eso no se las valora lo suficiente. Un dolor inmenso cuando me las encuentro aplastadas por los caminos de montaña que nunca se debieron asfaltar, que han provocado el deterioro o destrucción de parajes que hasta no hace tanto eran paraisos. Yo no soy tan anciana, y ya no reconozco muchos lugares de infancia a los que no quiero volver por no deshacerme en lágrimas o rabia.
Espero que vuestra generosa labor de dar a conocer sirva realmente. Con una conciencia que se despierte ya...
Un caluroso saludo desde Hervás